El Barcelona de Pep mató al fútbol moderno

Por Leandro Barraza

Antes de iniciar con el desarrollo de la nota quiero dejar en claro que el fútbol desplegado por ese Barcelona fue el más lindo que vi desde que tengo conocimiento. No sólo era estético, sino que esa forma revolucionaria de jugar se veía reflejado en el resultado. Y justamente el éxito que tuvo creo que es el motivo por el cual ha destruido al fútbol moderno.

Resumidamente el “tiki-taka” es un estilo que se basa en la posesión a través de pases cortos, triangulaciones y búsqueda constante del espacio a través de las basculaciones del rival, teniendo como factor innegociable la verticalidad en determinados momentos de la gestación ofensiva. Obviamente no es algo fácil de desarrollar, el mismo Cruyff decía: “Jugar al fútbol es muy fácil, pero jugar un fútbol fácil es la cosa más complicada que existe”.

Es importante aclarar que esta filosofía de “fútbol total” o “tiki-taka” no fue creada por Pep Guardiola. Tiene sus inicios en los 60’ de la mano de Rinus Michels (entrenador de Johan Cruyff en Ajax y Barcelona), para luego ser perfeccionada por el propio Cruyff y lógicamente Guardiola más adelante. Bajo esta ideología el Ajax dominó Europa a principios de la década del 80’.

Hubo que esperar más de 30 años para que este modelo domine nuevamente la escena del fútbol mundial. Esta nueva era inició en 2009 cuando Barcelona arroyó en todos los aspectos del juego al Manchester United en la final de la Champions League bajo el mando de Pep. Luego de décadas de instrucción en La Masía (inferiores del Barcelona) y la contemporaneidad en un mismo equipo de jugadores como Piqué, Xavi, Iniesta, Busquets o Messi.

Desde ese entonces hasta el día de la fecha en la opinión popular parecería que esa es la única manera válida de jugar, que defenderse y salir a la contra ante equipos superiores es de “cagón y anti-fútbol”. Cuando la realidad indica que, desde el punto de vista táctico, replegarse y no presionar a estos equipos en salida contrarresta la generación de espacios en su campo y reduce los espacios en el propio.

Wayne Rooney recientemente declaró para The Sunday Times: “Perdimos dos finales de la Champions contra el Barça de Guardiola al tratar de presionar alto, lo cual fue suicida”. “Recuerdo que Alex Ferguson dijo: ‘Somos el Manchester United y vamos a atacar, está en la cultura de este club de fútbol’ y pensé: ‘No estoy muy seguro de esto’. Todos los jugadores sabían, en el fondo, que era un enfoque equivocado, que estábamos abandonando el camino que nos había traído el éxito en esa semifinal de 2008, y efectivamente las dos veces nos superaron”, agregó.

Es entonces que entra en escena el famoso dicho “perdió dignamente”. Pero ¿por qué perder dignamente jugando de igual a igual si se puede intentar ganar de otra manera? Porque justamente esa “otra manera” muchas veces es defenestrada y mal vista. Entrenadores como el Cholo Simeone o José Mourinho son criticados y catalogados como “anti-fútbol”. Pero están las pruebas de que sus métodos han dado frutos. Le pese a quien le pese son entrenadores muy exitosos y para lograr sus objetivos se han sacado de encima en más de una oportunidad a los equipos del propio Guardiola. El ejemplo más claro de ello es la eliminación del Barcelona a manos del Inter en las semifinales de la Champions 2009/10 (posteriormente ganarían esa Champions superando al Bayern Munich).

Actualmente, a raíz de ese éxito del Barcelona de Pep, muchos entrenadores se han modernizado e intentan llevar a cabo el estilo del “fútbol total” en sus equipos. Pero no se puede dejar de lado que Guardiola ha contado siempre con los mejores jugadores del mundo para lograr ese mecanismo aceitado. El bielorruso Aleksander Hleb (fue dirigido por Guardiola en Barcelona) afirmó en 2012: “Guardiola no es el mejor, entrenó al mejor equipo con los mejores jugadores del mundo”.

Es por ello que considero que el Barcelona de Pep mató al fútbol moderno. Se ha instalado en un sector de la sociedad la filosofía de salir jugando el 100% de las veces, de mantener la pelota siempre en el piso, no «revolearla» bajo ninguna circunstancia. Pero para conseguir eso se necesita un arduo trabajo de entrenamiento basado en movimientos y precisión. Sin dejar de remarcar que no se puede pretender jugar de esa manera si no contás con los jugadores adecuados para lograrlo.

Todos los fines de semana se ven goles evitables como consecuencia de pérdidas y errores en salida por aferrarse a rajatabla a esa manera de “correcta” de jugar. Ni hablar de la posesión sin eficacia de cara al arco. La tenencia de la pelota ordenada puede ser una gran defensa por el hecho de que tu rival no la tiene, pero en definitiva el fútbol requiere de goles para ganar. Y esto es algo común en equipos que juegan a la posesión. Llevan la batuta del partido, pero no logran ser punzantes en los últimos metros.

“No ganamos, pero jugamos bien”, es la sensación que queda. Y lógicamente uno lo siente así, porque el rival no te hizo daño, porque tuviste la pelota, pero cuando esa deficiencia en los últimos metros se convierte en una constante, la paciencia se agota. Y trayéndolo a nuestro fútbol argentino, la paciencia y confiar en los procesos no es algo habitual.

Para lograr el éxito utilizando este modelo, como entrenador, entiendo que se debe contaron con tres factores: Un conocimiento muy amplio en todos los aspectos del juego, poder de convencimiento y contar con jugadores adecuados. Son pocos los que realmente reúnen las dos primeras. Existen excepciones a la regla como lo fue el caso del Defensa y Justicia de Beccacece, que sin contar con estrellas conmovió a propios y extraños (me incluyo) y peleó por el campeonato. Aunque lamentablemente, y sin ánimos de desmerecer, no lo terminó ganando.

Finalmente invitarlos a la reflexión sobre esta declaración de César Luis Menotti para en TyC Sports la semana pasada: “El Real Madrid, a pesar de los títulos, aún no ha conseguido un gran funcionamiento”. Un Real Madrid que en los últimos años ha ganado dos ligas de España y tres Champions League de manera consecutiva. Por lo tanto ¿Qué es un buen funcionamiento? Si el método utilizado por Zidane (sin ser defensivo) le dio frutos, significa que funcionó. Un par de partidos se pueden ganar por azar o sin merecerlo, pero lograr un campeonato no es por casualidad, aunque el estilo empleado guste más o menos.

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