La Copa Libertadores más banal

Por Leandro Barraza

En las últimas horas se conoció que 18 jugadores -varios titulares- de Boca Juniors están infectados de coronavirus, razón que preocupó al club no sólo por la ineficiencia de su famosa burbuja, sino también por la cercanía del suceso respecto a la reanudación de la Copa Libertadores (17 de septiembre ante Libertad). A pesar de la gravedad del hecho, la postura de la CONMEBOL es que el encuentro se dispute sí o sí.

¿Es realmente necesario presionar tanto por la vuelta de una competición internacional en Sudamérica? A continuación, mi análisis de la cuestión.

Considero que el fútbol debe volver, pero a nivel local acorde al contexto sanitario y al proceso de adaptación que esté atravesando cada país. Las necesidades económicas de los clubes y los prejuicios que suponen una inactividad futbolística para un deportista de alto rendimiento se pueden subsanar dentro de cada país.

Desde el punto de vista deportivo es insólito emparejar en un partido a un equipo brasileño (que ya empezó a jugar de manera oficial desde julio) con uno argentino que recién volvió a los entrenamientos el 10 de agosto y pactó el regreso a los partidos oficiales para fines de septiembre.

En el plano de la responsabilidad sanitaria es inaudito que se les exija a los ciudadanos de cada región resguardarse en sus hogares mientras que los equipos de fútbol viajan a otros países para cumplir con un calendario. Con el riesgo que esto conlleva, ya que la situación de contagios/muertes por coronavirus no es la misma en Uruguay (1.626/44) que en Perú (663.000/70.000), por poner un ejemplo.

Lógicamente hay protocolos para reducir las chances de contagio y se estima que por edad y salud las personas que disputen los partidos de Copa Libertadores no tengan riesgo de muerte. Pero estas mismas características por las que se disminuye el riesgo de muerte son las mismas por las que una persona asintomática da negativo en los testeos. Como fue el caso del defensor Martín Kavdanski en la liga de Bulgaria. Dio negativo en el testeo previo al duelo entre Tsarsko Selo Sofia y Chermo More, pero resultó ser positivo asintomático y contagió a 19 futbolistas (tres de su equipo y 16 del equipo rival).

En definitiva, el retorno de la Copa Libertadores es desigual en términos deportivos e irresponsable en términos sanitarios. Los intereses económicos y de calendario le ganaron a la salud en la lista de prioridades.

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