Vacuna COVID-19: ¿Si es de Rusia no vale?

Por Lucas Caselli

Siempre nos hicieron creer que lo que hace Estados Unidos está bien, y lo que se hace en Rusia -antigua URSS- está mal. Pero lo cierto es que de cara a la cura contra el COVID-19, la vacuna del país presidido por Vladimir Putin llega con mucha ventaja. Al punto de que la Argentina haya confirmado la compra de 25 millones de dosis, y desde varios sectores de nuestro país surgieron las teorías anti vacunas, como que es una estrategia geopolítica, o que van a inyectar comunismo. Lo cierto es que la producción de esta vacuna es prácticamente igual -o superior- que las demás, entonces: ¿Por qué tanto miedo?

Comencemos por el principio. En junio, el Ministerio de Salud de Rusia comenzó la búsqueda de la vacuna, pero 2 meses después, en agosto, el presidente Vladimir Putin confirmó que el ente regulador del país había aprobado esta vacuna y así nació la SPUTNIK V, en homenaje al primer satélite artificial enviado al espacio por la URSS en 1957, con el método de usar dos adenovirus  distintos para generar los anticuerpos, con una inmunización aproximada de 2 años. Sin embargo, los científicos de todo el mundo criticaron la decisión de Rusia, argumentando que se habían salteado la fase 3, la fase en la que se hacen las pruebas a grandes escalas.

De esta manera, Putin debió retroceder y así, proceder a hacer las pruebas. Los ensayos clínicos pasaron a ser en más de 40.000 voluntarios, que actualmente están siendo evaluados en distintos paises del mundo: como Brasil y México.

Ahora la pregunta es: ¿Por qué tanta polémica si tiene el mismo proceso que otras vacunas? En primer lugar, es importante aclarar que la distribución de esta vacuna en la Argentina está sujeta a que los resultados de la fase 3 sean favorables, y antes deberán ser verificadas por la ANMAT.

Los resultados de esta vacuna fueron publicados en la prestigiosa revista The Lancet, y generaron una respuesta inmune fuerte, con efectos secundarios muy leves. Según dijeron desde el ministerio de salud de Rusia, la vacuna usa una plataforma de dosis que ya fue utilizada para otras 6, como la del ébola.

Previamente, cuando surgió la polémica, el argumento de los expertos era que la vacuna no había sido probada a gran escala. AL día de hoy, ya fue probada en 40.000 voluntarios, o más. La de Pfizer, que se está probando en la Argentina fue probada en alrededor de 4.000 voluntarios (de momento).

Desde muchos sectores políticos se ha intentado politizar esta situación. Argumentando que  la intención del gobierno es inyectar comunismo a la gente. Lo cierto es que, en caso de comprobarse la efectividad de la vacuna, Argentina estaría dando un gran paso, que le permitirá vacunar a prácticamente el 50% de la población.

 

Artículo de «The Lancet»

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